No es mi culpa que hayas perdido el corazón,
no es mi delito no tener razón,
y que en un momento sin desear te haya hecho pecar.
No me acuses ahora de tu error
ni pretendas ahorcar mi afición,
se que no tengo la mejor intención pero tu te dejaste llevar
y ahora que te pretendes alejar
te digo lárgate con tus argumentos que yo simplemente quiero volar.
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